El origen de este antiguo y famoso bar, se remonta a los inicios de este siglo, por allá por 1901, cuando fe creado por un marino alemán en el “Barrio Chino” del puerto, específicamente en la calle Bustamante # 49, siendo bautizado con ese nombre en honor al monumento del gigante “ROLAND”, el cual forma parte de la historia medieval de la ciudad alemana de Bremen.

 Su fama se forjó, a través del tiempo, viviendo su mejor época a mediados de siglo con los hermanos Papic, de origen yugoeslavo como propietarios, siendo Estevan el más popular quien cambió las salitreras del norte de Chile por este rincón bohemio.

 Por estos años comenzaron a forjarse las más diversas leyendas de intriga y misterio, por ejemplo se dice que para la Segunda Guerra Mundial fue un centro de espionaje pronazi, donde algunas mujeres de la alta sociedad, seducían a ciertos hombres para obtener valiosas informaciones. También se dice que fue un centro de la “Mafia Porteña” , y por eso que los baños de hombres tenían unas ranuras a la altura de los ojos para ver quien entraba después, por si fuera necesario protegerse de un “Vendetta”.

 

 Otra faceta del Roland Bar, fue su aporte cultural, a través de los años, siendo visitado por notables personajes, muchos de los cuales, lo hicieron propio estampando dibujos, firmas, poemas y recuerdos en las Viejas Bitácoras que aún se conservan, en ellas encontramos a Stella Corvalán en 1948, Juan Uribe Echeverría en 1950, Rubén Azocar en 1951, Andrés Rillón en Septiembre de 1952, Sara Vial el año 1957 quien firma con un gran poema; también están Nicolás Guillén el ’66, Iván Droguett, Juan Rulfo, Leopoldo Marechal, Cloude Simone (hoy premio novel), el francés Roger Caillois, y todos los participantes del encuentro de escritores de 1969, y por supuesto don Pablo Neruda en 1947 junto a “La Hormiga” y en 1951 (Octubre 13), junto a Matilde Urrutia escribe: “No somos gente de mar pero lo merecemos…”.

 

 Gonzalo Rojas firmó en la madrugada del 18 de noviembre de 1951 y en otras oportunidades firmaron: Salvador Reyes, Nelson Osorio, Luis Oyarzún, Teresa Hamel y Yolanda Montecinos en febrero de 1964.

 Como no mencionar a Raúl Montenegro “El Tijerita”, personaje popular que inmortalizaba con su tijera y papel las siluetas de los famosos de entonces, (después se fue a Francia y volvió como actor teatral) .Camilo Mori, Lukas, Jimmy Scout, Lugoze, Isidro Arteaga, dejaron también sus creaciones inéditas. Al igual que la poesía del Gitano Rodríguez y la pintura de Gonzalo Ilabaca.

 El cine también estuvo presente en algunas producciones y documentales por ejemplo: “Amelia López O’Neill” de Valeria Sarmiento (con Franco Nero encabezando el reparto) y a “Valparaíso” de Joris Ivens entre otras.

 

Por supuesto, este Roland, no hubiese sido lo grandioso que fue, sin el aporte de los marinos de todo el mundo, esos antiguos bohemios y románticos, los de “en cada puerto un amor”, los que “aman y se van…”, los inspiradores de tantos poemas y melodías, que estuvieron siempre presente en las noches porteñas, acompañados por una cerveza y alguna “Bella Dama de Compañía…”.

 Además de crear la fama de ser el bar “más cosmopolita del puerto”…hasta diez y más nacionalidades diferentes se podían hallar entre su clientela.

 Por esto y mucho más se escribió en el New York Times, y en muchas otras publicaciones sobre el Roland Bar, haciéndose merecedor a muchos títulos, tales como:

“el mundialmente conocido…”, “el refugio del marino…” etc.

 

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En cada puerto un Amor...

Roland Bar, Derechos Reservados 2016